- -Buenas tardes Pichón.
- -Buenas tardes.
- -Nosotros venimos con la intención, si es posible, de
hacerle un reportaje para la revista "El Perseguidor"
de Venado Tuerto. El señor es el fotógrafo.
- -No importa quiénes son ni de dónde vienen; ustedes serán
atendidos. Pasen, pónganse cómodos. Saque las fotos que quiera,
¡eh!
Mi única herencia fue la
cría de mis padres
- ...Yo de veintidós años me fui de mi casa. Con lo puesto
salí: un poncho, una guitarra, un perro y doce pesos; y aquí me
tienen, con mis sesenta y ocho años vividos a mi gusto.
- Cuando mi padre falleció, se vendió el campo y la plata que
saqué la di y nunca más la vi tampoco. Mi única herencia fue
la cría de mis padres.
- -¿Usted donde nació Pichón?
- -En General Arenales, provincia de Buenos Aires. Vine acá a
Villa Cañás, al campo Wirsch, a la edad de seis años con toda
la familia.
- -¿Anduvo mucho tiempo en la calle?
- -...Y calculá que anduve veinticinco años en la calle. A los
veintiún años comencé a andar con los yeguarizos, a partir del
año '40, junto a dos compañeros, hasta el año '65. En ese año
compré la casilla.
- -¿Cuales son las diferencias entre andar de a caballo
solamente o con la casilla?
- -Las cosas con el caballo son muy distintas, truene o refocile
al caballo hay que atenderlo. Así vengan ciclones o caiga
piedra, llueva o lo que fuere, hay que atenderlo toda la noche;
hay que aguantárselas, porque por más abrigau que uno esté,
con un poncho bueno, las noches de invierno son largas. Ahora no
podría hacerlo; no.
- Le tiene que gustar a uno, porque cuando no gusta, no hay
caso.
- -Después, Pichón, al comprar la casilla, ¿cómo se
sintió?
- Cuando compré la casilla hacía de cuenta que era un
gobierno. Calculá, empecé con un breque y un sulky, y después
llegué a tener una casilla con una estufa, cuando llovía uno no
se mojaba...; era otra vida.
- Así que, ya te digo, me gustaba de verdad salir, andar;
conociendo gente, haciendo amigos. Ahora, si voy a algunos de
esos lugares que recorrí, tengo para pasar en ellos bastante
tiempo de vacaciones.
- -¿Hasta dónde llegó con sus andadas, Pichón?
- -Yo llegué hasta Villa Mercedes, San Luis; también llegué
hasta Santa Rosa, La Pampa.
- -¿Cuánto tardaba para llegar, por ejemplo, a Villa
Mercedes?
- -Mirá, le ponía quince días. En el verano marchaba cuatro
horas a la mañana hasta las diez y después paraba por las
calores. Marchaba durante medio día nada más porque no tenía
apuro por llegar.
- -¿Cuál era su fin en esos viajes? ¿Por qué los hacía?
- -Porque me gustaba. Si el paraje me gustaba podía parar un
mes, como podía hacerlo quince días; todo, a la medida de mi
gusto.
- -¿Qué cosas le podían gustar del paraje?
- -Me gustaban los montes, me gustaba el puesto, el molino...
Andaba en la casilla, en ese tiempo, con treinta perros.
- -¿Los perros le servían para cazar?
- -Claro. Me servían para cazar jabalí, puma en San Luis...
- -Estas pieles que tiene acá, en su casa, ¿han sido
obtenidas por usted?
- -Algunas si. Esta piel que está acá pertenece a una señora
de Cañás que usaba cuando era muchachita. La piel tiene setenta
y ocho años.
- -¿Usted cuerea animales en estos momentos?
- -Bueno, si; yo cuereo lagarto, zorro, nutria, lo que me pidan.
Soy como el viejo Vizcacha. A mí me gusta eso. Cuando era chico
estábamos en el campo y decía: -cuando tenga más años me voy
a comprar una casilla.
- -¿A qué edad se le ocurría esto?
- -A los seis o siete años. Hay que tener berretín, ¿no?
Cuando era chico me gustaba conversar con el hombre caminante, el
que me contaba cosas de la vida.
- -¿En ese tiempo había muchos caminantes?
- -Claro, lógico, en esa época había mucha gente que era
caminante, el linyera, así se le llamaba, el croto. En una
estancia, por ejemplo, La Calma, podías encontrar bajo del monte
cuarenta o cincuenta caminantes.
- -¿Venían por algún período de trabajo?
- -Algunos por trabajo y otros porque les gustaba andar, andar
por andar nomás. Antes la carne no faltaba y la yerba tampoco,
así qué...
- -En general; ¿qué puede decir que ha recibido de ellos?
- -Cosas buenas. Jamás he recibido cosas malas de la gente con
la que me he encontrado. Yo he dormido con veinte o treinta
caminante de esos que la gente dice: -¡eh!, es un linyera, un
croto. No, no hay que tenerle miedo a un croto. Tenele miedo a
esos que tienen grandes autos, pero no le tengas miedo al croto,
¡es así! Por la forma de vestir de esa gente se lo asusta al
niño: -nene, portate bien que ahí viene el linyera, el viejo de
la bolsa. Le dan un sentido de peligrosidad y no es así, es
mentira. Yo era y soy amigo de todos esos caminantes.
Imágenes, magia no puede
ser
- Pichón, ¿se encontró alguna vez con cosas que tienen que
ver con la brujería o con los gualichos? ¿Le ha tocado un caso
a usted?
- A mi compañero si. A mi no, pero a mi compañero si.
- En una tapera, que era un puesto, cuando se había ido ya la
gente, al atardecer, se puso a hacer un fuego, para hacer un
asado. Mi compañero venía con una tropa de yeguarizos. Cuando
el asado estaba casi hecho apareció un gato negro, entonces
cortó un pedazo de grasa y se lo tiró, al ver que el gato lo
mira y no lo come, le dice: -¡pero tan flaco y tan delicao!; y
el gato le responde: -está caliente. ¡Qué!, mi compañero
dejó asado, parrilla y todo.
- Otra experiencia que conozco es la de un amigo que andaba con
una tropa. El observó un hombre que iba y venía con un
baldecito, porque cada tanto sacaba agua de un molino; era la
entrada del sol. Le dicen al amigo mío: "anda a ver el
molino"; fue y no había nada, era campo raso. Le dicen
también: "fíjate si hay algún pozo de molino"; y no
había nada.
- Imágenes, magia no puede ser.
- Hubo otro caso acá en la estancia Kenny, sucedió hace muchos
años. Venía un amigo mío con unos yeguarizos y encontró un
bebito a la orilla del camino, él lo levantó, el chico se
encontraba bien. Mi amigo le ponía un dedito en la boca y el
nenito sonreía. Mientras lo traía, cuando llegó al puente de
la laguna de Grigera, le dijo el nene: "mirá como me salen
los dientes". Esto fue lo que se acordó después de estar
quince días sin conocimientos del susto que se llevó. Este
amigo perdió toda la dentadura. Increíble...
- Si, después hay cosas, viste; luces, como ser una osamenta en
una noche de verano hace un efecto luminoso, igual que el azúcar
cuando venía en terrón, vos metías la mano y hacía algo
parecido, hacía chispas.
- -Esas son cosas físicas...
- -Por ejemplo, a un yeguarizo en una noche de verano le
pasás las manos por las crines y también hace chispas. Es una
especie de electricidad que tiene el pelo.
- Lo que pasa es que la gente, muchas veces, se asusta por nada,
porque les parece que han visto la luz mala. Lo que si, he
sentido hablar; voces he sentido.
- -¿Las ha sentido usted?
- -Si, he sentido conversar y no haber nadie.
Soy muy religioso, pero no
tengo iglesia
- -¿Es usted religioso, Pichón?.
- -...Mis oraciones siempre las he hecho en el camino. Yo soy
muy religioso pero no tengo iglesia, ¡¿eh!?.
- -¿No va a misa?.
- -No voy a misa. Una vez una autoridad religiosa me preguntó:
"¿Usted es religioso?"; "sí padre, más de lo
que usted cree"; "¿por qué no va a la iglesia?";
"¿y el único lugar religioso es la iglesia?";
"no, todos los lugares son religiosos", me dijo
finalmente; " bueno, entonces yo rezo mis oraciones en mi
casa". Yo pienso que la religiosidad pasa por si una
criatura o un anciano tienen hambre y puedes compartir tu pan, lo
compartís. La cosa pasa por hacer el bien, porque pa ir a
la iglesia y después ser un hijo de mala madre, ¡no!, no sirve.
Vos obrás bien, si el otro te viene con el cuento, mala suerte,
¡vos obraste bien!. De esta manera, hasta ahora he andado bien;
si alguna descarrilada tengo, la hago yo.
- Le voy a decir la sincera verdad, yo antes iba a los
velatorios, pero me cansé de ver llorar sin sentir, porque si a
vos no te quisieron de vivo, menos te pueden querer de muerto,
¡eh!. Yo con esas cosas no la voy...
- -Mucha hipocresía...
- -Sí. Uno tiene que llorar cuando siente una cosa, cuando en
realidad quiere. Para llorar pa que lo vean, por simulacro,
para mí no va.
"La casa del Gaucho"...Habría
muchas cosas para poner acá dentro y limpiar, pero para eso se
necesita espacio y apoyo
- -¿Qué función cumple "La Casa del Gaucho"?.
- -La de recibir gente que anda, caminantes, paisanos. Hay otras
casas del gaucho; hay una por ejemplo en Chivilcoy.
- -Por todo lo que usted tiene aquí dentro, ¿existe la idea
de convertir a "La Casa del Gaucho" en un museo?.
- -Para eso se necesita apoyo, sin apoyo no se puede hacer nada.
Si yo hubiese tenido apoyo podríamos tener un museo grande acá,
porque en ese tiempo podría haber comprado muchas cosas, cuando
hubo remate de estancias donde se podían conseguir cazadoras,
ciervos embalsamados, muchas cosas lindas. Además siendo museo
se cobraría una equis cantidad de pesos de entrada para el
mantenimiento, lo que es justo, lógico. Yo les enseño lo que
tengo acá, a la gente, porque a mí me gusta. Por eso se crean
confusiones, porque la gente viene y pregunta: "¿ Este es
el museo de Pichón Marengo?, ¿podemos ser atendidos?".
"Sí a ustedes yo los atiendo, pero ésto no es museo",
porque si lo fuera se cobraría entrada, ¿no es así?. Además
tendría que haber respaldo de la Municipalidad.
- De lo que acá ve, hay más cosas regaladas que compradas. En
cencerros hay ciento siete; tengo dos bolsas guardadas en el
galpón. Habría muchas cosas para poner acá dentro y para
atender y limpiar, por eso se necesita espacio y apoyo.
- -Es mucho trabajo...
- -Tiene que gustarte mucho, no un mes ni dos, sino cuarenta,
cincuenta años.
- -¿Como es la historia de "La Casa del Gaucho"?.
- -En el año 70 vine acá a trabajar de sereno con Don
Pardo. En el 73 compré esto. Para ese entonces
había tres solares y esta pieza, pero tapera ¡eh!. Despacito
fui construyendo todo lo que ve ahora.
- -¿Y el trabajo en relieve de Alderete cuándo aparece?.
- -El asunto fue así; Jorge Salazar, que anduvo conmigo en la
calle cuando era muchachito, siempre le decía a
Alderete:"Si yo tuviera plata le haría hacer por Ud. un
trabajo a Pichón Marengo y se lo regalaría"; pero
Alderete, aún no me conocía.
- -¿Eso en que año fue?.
- -En el 86 u 87.
- Después fue mi sobrino a verlo por si venía a trabajar para
mí y vino. Alderete es un pingo; si yo tendría que haberle
pagado el trabajo no podría haberlo hecho y tal es así que le
regaló el gaucho al pueblo, así que date cuenta...
- Cuando vino acá tenía una soriasis y en quince días lo
curé; entonces una noche me dijo:"me gustaría hacer el
gaucho acá". Quiso comprar una casa por aquí para hacerla
toda gauchesca y no pudo. Después quisieron que haga el gaucho
en la otra entrada del pueblo y él les dijo: "Sí, yo se
los hago pero allá les cobro 3000 australes; "¿Y por qué
acá lo hace gratis?; "porque quiero hacerlo gratis".
- Alderete me hacía un homenaje- y acá se hizo.
- Para el festejo por la construcción del gaucho todos
colaboraron. Renna trajo las empanadas, mi sobrino trajo 26 o 27
damajuanas de vino, yo puse cordero y también carne de pollo.
Empezamos el sábado a las diez de la mañana y terminamos el
lunes a la madrugada, con zapateo y todo. Pasamos momentos
lindos.
- Después hubo disconformidades; dijeron que estaba mal el
gaucho. Para mucha gente el gaucho tiene que ser ladeao o checo,
si no, no es gaucho. No mi amigo, lo gaucho se lleva acá
(señala su pecho). Gauchada viene de gaucho y quiere decir hacer
favores. Para usar bombachas hay que saberlas usar, ¿no es
así?.
- "La Casa de los Gauchos" se ubica en el extremo sur
de la ciudad de Villa Cañas (Santa Fé-Argentina) a 100 metros
de la Ruta Provincial Nº 94 (zona urbana). El trabajo en relieve
sobre la misma, fue realizado por R.A.Alderete, escultor y
decorador, en el año l985. A la vera de la ruta se encuentra el
monumento al gaucho, del mismo autor con la ayuda de Tito Flores.
Cuando tengo hambre como,
y cuando tengo sueño me acuesto
- -Aquí en su casa se lo ve rodeado de animales...¿Cuáles
son sus preferidos?.
- -Yo he sido perrero toda la vida. Caballos y perros son mis
animales preferidos y tengo caballos y perros porque vivo como a
mi me gusta y me siento feliz así. Para algunos, a lo mejor vivo
mal, pero yo vivo bien. Hago lo que a mí me gusta.
- -Es difícil, realmente, encontrar una forma de vida con la
que uno se sienta bien, con la que uno se sienta identificado...
- -Cuando tengo hambre,como; y cuando tengo sueño, me acuesto.
Yo vivo solo; mientras haya salud, bien, pero el día que uno se
enferma, la compañía es linda, ¿no es cierto?, si es que se
llevan bien, de acuerdo, porque eso de andar peleando a mí no me
gusta.
- Yo anduve con una mujer en la calle diez años. Una
barbaridad. Cazábamos, peludeábamos y ni un problema, nunca
peleamos. Pienso que en el matrimonio siempre algún problema
hay, ¿no es cierto?. Eso de sentarse a la mesa y pelear pa
mí no va, entonces ando solo, como el Martín Fierro.
- -Además de perros y caballos, ¿qué otros animales
llevaba con Ud. cuando andaba en la calle?.
- Cuando tenía la casilla, además de perros y caballos,
llevaba palomas sueltas, gallinas...
- -¿Estos animales los llevaba para alimentarse o por gusto
nomás?.
- -¡No!, si yo quería comer, comía.
- -¿Es cierto que todo bicho que camina va a parar al
asador?.
- -Para mí sí; solamente pa probarlos. No te digo cuál
es más lindo. Cualquiera sirve. Gracias a Dios tuve estómago.
He comido gato, chajá, puma...
- -¿Iguana?.
- La iguana es una manjar. Dicen que el zorro no se puede comer,
¡¿no lo come el chimango?!. Yo un día de Marinelli hice zorro
asado, y es comible. Si hay hambre se puede comer.
- Pasa que no hay hambre; porque acá el que quiere comer, mirá
con una gomera se las rebusca, con una gomera, fijate. Sabés que
pasa, que no queremos laburar, ¿es o no?, acá nadie quiere
puntear, hacer una quinta.
- -¿Tiene Pichón, algún sueño que quiera cumplir y aún,
no lo ha hecho realidad?.
- -El sueño mío ya está echado. Yo dije:" mientras pueda
tirar con mi osamenta acá, en mi rancho, voy a tirar, el día
que no dé más, Dios dirá. Somos todos mortales ¿no es
cierto?.
- Mientras pueda seguir, voy a hacerlo con lo que me crió mi
padre, siempre por la derecha; las cosas torcidas no me gustan y
loa grasas tampoco me gustan -la gente sucia- porque me ensucia
la ropa. Pienso que cada cual vive a su manera. Mientras pueda
hacer el bien, lo voy a hacer; mal no le voy a hacer nunca a
nadie, al contrario. Tengo la costumbre de preparar a la mañana
comida para dos o tres personas, por si viene algún amigo o
algún pasajero a comer, se invita y si no viene...
- -¿Cuántas personas vienen por semana normalmente?.
- -Y bueno, puede venir dos o tres personas por semana, puede
venir uno por semana o diez en la semana. Pero todos los días
hay gente, gente; gente amiga que, en algunos casos, hace veinte
años que no he visto y ha caído un día. ¿Conocerlos?, no; de
improviso no es tan fácil.
- La vez pasada vino un muchacho que la última vez que lo
había visto tenía quince años y ahora cuarenta y pico;¿quién
lo conoce?. Lo conocí por una cicatriz en la cara y un diente
levantado. Le dije: "vos sos el Pepe". Este muchacho de
de Venado Tuerto, el padre había comprado el frigorífico de
Venado Tuerto.
Antes el padre con la
mirada dominaba a toda una familia
- -¿Cómo ve Ud. Pichón, a la gente de hoy con respecto a
la de antes?.
- -Antes había costumbres muy diferentes a las de ahora. Cuando
andaba mucho y llegaba a una parte, me invitaban a comer como si
me conocieran de toda una vida; esto se fue perdiendo todo.
- -El hombre de hoy está más individualista, más
amarrete...
- -Claro, nada que ver...
- Vos veías esos tambos donde trabajaban chicas grandes de
veinte o veinticinco años -en ese entonces no había tambo
mecánico- se embarraban, venían con esa ropa de trabajar,
empapadas; era una diversión total, unidos. Entre los chacareros
vecinos se ayudaban unos a otros. ¡Ahora!, quieren que Menem
arregle a tanta gente, cuando no podemos arreglar a una familia,
¡¿es o no es?!.
- Antes el padre con la mirada dominaba a toda una familia,
había un respeto total; la libertad misma de las chicas, no iban
a los bailes si no iban las madres, y siendo así, no las dejaban
solas un instante. En vez ahora cambió la vida. Era un poquito
de más...Era por demás...
- -Hay cosas que cambiaron para mejor...
- -Sí, fijate que había padres y padres, porque había excesos
también. Había padres que tenían un chico de veinticinco años
y no lo dejaban ir al pueblo. Hubo un caso en campo Wirsch, el
padre se mató, quedó un hijo grande y bueno calculá -¿quién
los agarró?- los agarró un manya papeles y les comió todo, si
no sabían nada ellos- Al poco tiempo los dejaron sequitos. Si a
ellos les decías que Santa Isabel era Córdoba, decían que sí,
que era Córdoba. Vivían laburando de la mañana a la noche, el
que no era quintero, criaba pollos, otro se dedicaba a los
chanchos, así toda la familia trabajaba, pero como no había
otra, era lindo.
- Calculá que en ese tiempo, cuando yo tenía 18 años, había
que pedirle permiso al padre para ir al pueblo a cortarse el
pelo, por ejemplo. Si decía sí era sí y si decía no...
- -Ni se discutía...
- Era así.¡Ahora no! (risas).
- -La diversión de aquella época para la gente de campo,
entre otras cosas, eran los bailes, ¿no?.
- -Se decían bailes de campo en carpa, eran muy lindos bailes,
¡eh!. Nosotros íbamos siempre en un breque a los bailes del
campo Santa Lucía, allá en La Lyda,viste. Nos
quedábamos hasta que amanecía y después, a la vuelta, cada
cual con su trabajo; se desataba el breque, se ponía pilcha de
pique y nadie decía nada; feliz y contento con tal que a los
otros quince o veinte días o al mes, cuando había otro baile,
nos dé permiso nuestro padre.
- -¿Tiene alguna anécdota de aquella época con respecto a
esos bailes de campo?.
- -Era común hacer chistes como acollarar a unos cuantos sulkys
con un alambre y cuando salía uno, salían todos juntos (risas).
- Una vuelta acá en el cementerio; en esa época se juntaba
muchísima gente, más que ahora..., la fila de sulkys; la abuela
de Beto Mazza (del profesor de educación física) cuando fue a
desatar el sulky, le habían dado vuelta el caballo, le habían
puesto la cabeza para el pescante (risas).
- Chistes sanos...
- En aquella época, en las cantinas se chupaba más que ahora;
¡trabajaban esas mujeres!, y el cantor era uno de la chacra que
se animaba; así era... Así nos divertíamos.
- -Había más calor humano, más relación humana...
- -Sí,sí.
Si paso por un fogón y
hay una guitarra sonando, eso me gusta
- -¿Que hace los fines de semana? ¿Cuál es la diversión,
hoy, de Pichón Marengo?.
- -El domingo me voy a las carreras de caballo, no me la pierdo.
Tengo que estar muy jodido para no ir.
- -Ud. corría...
- -Participaba en carreras de trote. Ahora tengo un caballo de
trote pero no lo corro.
- -¿Por qué motivo no corre ahora?
- -Porque he decidido no correr, nada más. Aparte cambió
mucho, ahora hay poco premio y mucho gasto.
- -¿En qué años corría?.
- -En los años 75, 76, 80; tenía un petiso
muy ligero. Después compré varios caballos; vendí. Me gusta
mucho el trote. A mí me gusta ésto, si me ponés en una cancha
de fútbol no entiendo nada. Cada cual con su hobby, ¿no?.
- -¿Ud. sabe payar, Pichón?.
- -No, payar no. Me gusta cantar milonga.
- -¿Toca guitarra?.
- -No. Cuando era muchachito sabía algún punteo, pero nunca
tuve la suerte de que alguien me enseñe a tocar la guitarra. Me
encanta ese instrumento. Si paso por un fogón y hay una guitarra
sonando, eso me gusta. Me gusta mucho la milonga, la chacarera...
- -¿Quieren matear?. Los convido con mate...
- -No, no se moleste, Pichón...
- -Yo no tengo problema.
- -Pichón, la última pregunta. Este año se celebró el
Quinto Centenario de la llegada de los españoles a América;
¿tiene Ud. una opinión formada al respecto?.
- -No. Pero me gustaría conversar con una persona que me lo
explicara porque cuando yo iba a la escuela, en ese tiempo, el
maestro que nos dio clase sabía un poco más que nosotros, era
así; él habrá tenido tercer o cuarto grado. Yo fui hasta los
17, 18 años al colegio; !que no me gustaba el colegio! (risas).
Mi padre le preguntaba al maestro:"¿Cómo anda
Pichón?"; "¡uuuh! Diez puntos, muy bien"; le
contestaba el maestro. ¡Mentira! (risas). No, me gustaba, y
cúanta falta hace, ¿no es cierto?.
- ...En esa época era menos civilizada la gente. Algunas
personas como no tenían colegio, viste, no sabían nada.
- -Dadas esas circunstancias de falta de conocimiento, ¿los
patrones en los trabajos se aprovechaban?.
- -Sí, sí... y cómo los hacían andar a los peones. Andaban
con el látigo puesto, los patrones. Le llamaban a este tiempo:
"el tiempo del látigo".
- -¿La violencia física era más común en esa época?.
- -Sí. En aquel tiempo se peleaba a cuchillo o puñal y
también se usaba el trabuco. En aquel tiempo se peleaban por un
vaso de vino, guarda ¡eh!, y quedaban panza pa arriba.
- -En aquel tiempo estaban los juntadores de maíz que
venían de Chile, Bolivia...
- Claro.
- -¿Eran peligrosos?
- -Había de todo. Había gente que venía disparando.
La puerta tiene que abrirla uno, la
conducta para ganarla precisa mucho tiempo, para perderla un
instante es suficiente
- -Debe haber dejado muchos amigos por los lugares que ha
recorrido...
- -En Arribeños, para cumplir con todos mis amigos, tengo que
quedarme quince días. Cuando uno no tiene amigos en el
pueblo...es como aquel que dice:" Hoy no comí porque no
tenía plata". No, si no comiste es porque valés poco,
porque si en el pueblo de uno un hombre no vale 1 Kg. de carne,
vale poco, ¿es o no es?. Si en Villa Cañas no valés $ 100, no
valés nada. Si yo tengo que salir por un caso de emergencia y no
tengo plata, voy a caminar una cuadra y voy a conseguir cinco
palos ($ 500) y por qué me lo dan a mí y a otro no, ¿cuál es
el motivo?. Hay que saber cumplir.
- -Hay una obra de toda una vida...
- -Cuando uno cumple están las puertas abiertas, pero cuando
uno no cumple, no esperes que te abran otra puerta. La puerta
tiene que abrirla uno; la conducta para ganarla precisa mucho
tiempo, para perderla, un instante es suficiente.
- Es lindo, de grande uno se da cuenta,cuando te ofrecen en una
casa quedarte o si necesitás algo que te digan:
"llevátelo"; o "tomá esta plata si andás seco,
hermano". Como se acostumbraba antes, sin papeles; ahora
hasta con papeles es medio peligroso, ¡¿eh?! (risas). La
palabra antes tenía valor...
- -Cómo se perdió eso...
- -Y sin embargo debería ser así.
- Tampoco con lo que no estoy de acuerdo es..¿por qué en la
humanidad nos tenemos miedo el uno del otro?,¿por qué si soy
humano le tengo miedo a otra persona?; entonces, al que no fuere
humano, ¿que habría que hacerle?, ese hombre no tiene que
existir. Si vos hiciste un peso con tu familia, el peso es tuyo
querido, no te pueden venir a matar porque hiciste un peso. Si la
religión dice:"no matar", ¿por qué me venís a matar
vos a mi casa?, entonces vos no sos humano, sos una bestia.
- Yo digo que la mala persona, la matadora, la que roba una
criatura a los padres, no tiene que existir. Si vos ponés el
maíz en la zaranda, para qué vas a sembrar el malo, si el malo
no nace, ese hay que tirarlo; lo mismo habría que hacer con el
cristiano.
- Las puertas tienen que estar abiertas como era antes.
- Acá, cuando maten cinco en cada pueblo, se arregló la
Argentina. Si es posible que lo ejecuten en la plaza y después
televisado. Entonces después van a decir: "no, macana, si
esta noche hago lo mismo, me van a liquidar". No papito, no
vas a encarar tan fácil. Pero qué pasa...
- -Están todos acomodados...
- -Las grandes platas tapan todo. Los grandes robos calculá...
Es jodido para el que roba una vaca sola, pero para el que roba
doscientas vacas, no hay problemas, lo aplauden.
- Acá tiene que quedar el cristiano, el que no es cristiano hay
que liquidarlo. Si las armas no tienen que existir, si la gente
no fuese matadora. Los animales no son tan brutos como los
cristianos.
- -Decir animales a los hombres es ofender a los animales...
- -¡Es así!. Una yegua se hace matar por el potrillo, vos
fijate cómo defiende a su potrillo.
-
-
- Por Juan Carlos Mogni
- Fotografía:Luis Javier Bertozzi.
- Revista "El Perseguidor" Nº
4-Diciembre 1992